Una mesa camilla y tres fuentes
El primer artículo se publicó el 14 de marzo de 2021. Hablaba de los nitratos en l'Albufera y de por qué la Conselleria de Agricultura había tardado once meses en responder a una petición de datos. Lo escribimos entre dos personas, después de cenar, con una botella de vino de Utiel-Requena a medio terminar.
Ese texto no cambió nada. Lo sabemos.
Pero una técnica de la Confederación Hidrográfica del Júcar nos llamó dos semanas después y nos dijo, con una paciencia que todavía me sorprende, que llevaba años enviando informes internos sobre vertidos agrícolas a sus superiores sin que nadie los leyera, y que si nosotros no los publicábamos iban a quedarse para siempre en un cajón de Formación. Esa llamada explicó mejor nuestro oficio que cualquier manifiesto.
Desde entonces hemos publicado 412 piezas. Ninguna ha sido producto de una rueda de prensa. Ninguna ha salido de un comunicado. Ninguna ha repetido el titular que nos dio el gabinete de turno.
Lo que no hacemos
No publicamos notas de prensa disfrazadas de noticia. Si una institución convoca a los medios para anunciar una inversión, esperamos al boletín oficial. Eso nos ha costado dos demandas y una bronca del gabinete de comunicación de la Generalitat en 2023.
No cobramos por aparecer en reportajes.
No aceptamos publicidad de empresas que venden fitosanitarios. No hacemos listas de los diez mejores nada.
Tampoco tenemos sección de opinión, y un lector de Torrent nos escribió en febrero de 2024 para pedirnos columnas de análisis; le contestamos que preferíamos gastar ese espacio en explicar cómo se reparte el agua del Turia, y no volvió a escribir. Y una cosa más: no usamos la palabra sostenible sin decir sostenible para quién, durante cuánto tiempo y a costa de qué. Si un proyecto agroindustrial se llama a sí mismo verde, vamos a mirar la factura eléctrica.
De dónde salen los datos
La mitad de nuestras historias empiezan en una solicitud de acceso a la información pública. La otra mitad empiezan con alguien que nos para por la calle.
El 60% de nuestras fuentes son trabajadores del sector primario: tractoristas de la Ribera, pescadores de El Cabanyal, técnicos de riego de la Acequia de Mestalla. Tenemos un acuerdo con la Universitat Politècnica de València para verificar datos de calidad del aire, y un profesor del campus de Vera nos revisa los cálculos antes de publicar sin cobrar nada, porque según dice alguien tiene que mirar las parcelas y no solo los titulares.
En septiembre de 2022 alquilamos un local en la calle de Sant Vicent Màrtir, cerca del Mercat Central. Pagamos 780 euros al mes. Allí hacemos las reuniones de edición los martes por la mañana. Cabe una mesa, seis sillas y una pizarra que ya no se borra bien.
Quién lo sostiene
Somos cuatro personas en plantilla y once colaboradores a tiempo parcial. Ninguno gana más de 1.950 euros netos al mes. El resto de los ingresos viene de 1.340 suscriptores que pagan entre 6 y 12 euros mensuales. En 2024 facturamos 118.700 euros. No hemos pedido un crédito bancario desde la fundación.
Rechazamos una subvención de 25.000 euros de la Conselleria de Medio Ambiente en 2023.
La condición era publicar una serie de reportajes sobre buenas prácticas agrícolas con un enfoque previo, y aquello no nos pareció honesto; esa decisión nos obligó a recortar dos colaboraciones durante seis meses. La redacción no tiene coche. Vamos en bici o en la línea 3 de Metrovalencia hasta Rafelbunyol. Cuando hay que ir a Utiel, alquilamos un coche compartido y salimos a las seis de la mañana.
Dónde nos puedes leer
Publicamos en web y enviamos un boletín los jueves a las 7:30. También imprimimos 1.200 ejemplares trimestrales que repartimos en mercados de Russafa, Benimaclet y Torrefiel. No tenemos app. No queremos tenerla.
Puedes escribirnos a [email protected]. Si tienes una factura del agua que no cuadra, una parcela que se ha quedado seca o un contrato que no entiendes, escríbenos. No prometemos publicarlo. Prometemos mirarlo.